Tendencias con criterio: cuándo seguirlas, cuándo invertir y cuándo crear tu propio camino
Relacionarse con las tendencias es hoy una decisión estratégica, no un acto impulsivo. Para una marca, subirse a una tendencia sin criterio puede diluir su identidad; hacerlo con intención, en cambio, puede amplificar su relevancia. La clave está en entender que no todas las tendencias son para todos. Antes de reaccionar, conviene preguntarse si esa conversación conecta con el propósito, el tono y los objetivos del negocio. Si la tendencia no aporta valor real a la audiencia o no refuerza el posicionamiento, lo más inteligente suele ser dejarla pasar.
En este contexto aparece la pregunta sobre pagar licencias para colaboraciones: música, personajes, imágenes, formatos o incluso talentos. ¿Vale la pena? La respuesta depende del impacto esperado. Pagar una licencia tiene sentido cuando el activo aporta reconocimiento inmediato, legitimidad o alcance que sería difícil conseguir de otra forma. También cuando reduce riesgos legales y reputacionales, algo especialmente importante para marcas consolidadas o con alta exposición pública. No es solo un gasto creativo: es una inversión en seguridad, credibilidad y diferenciación.
Sin embargo, no todas las colaboraciones justifican una licencia. Si la tendencia es efímera, si el público objetivo no reconoce el activo licenciado o si la marca puede generar una interpretación propia sin perder fuerza, pagar puede ser innecesario. Muchas veces, una lectura inteligente del contexto cultural tiene más impacto que el uso literal de un elemento “de moda”.
El contexto ideal para pagar una licencia es cuando la colaboración forma parte de una estrategia mayor: lanzamientos clave, campañas de alto alcance, posicionamiento aspiracional o entrada a nuevos mercados. También cuando el valor simbólico del activo está alineado con los valores de la marca y puede extenderse en el tiempo.
Las tendencias no se siguen, se analizan. Las licencias no se compran por moda, sino por estrategia. En Haathor entendemos cómo convertir conversaciones culturales en experiencias de marca con sentido, impacto y coherencia.